viernes, 5 de diciembre de 2008

CULTURA DE PRODUCTIVIDAD vs. EUTANASIA: HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA (Artícluo publicado el 25 de julio en el Diari de Tarragona)


Nuestro modelo socio-económico se basa en la "cultura de la productividad". Dinámicas de productividad que sostienen el insaciable anhelo de consumo imperante en nuestra sociedad. Una rueda que nunca cesa de girar: generar, tener, gastar, consumir y vuelta a empezar. Más y más y siempre más. ¿Sostenible?, ¿Evolucionamos hacia el "homo insatisfectus"?, ¿quizá existan límites ético-morales al consumo desbocado?, quizá el consumo debiera ser gestionado por una recia conciencia rectora que prevalezca sobre los impulsos consumistas. El angelito y el diablillo que nos susurran: "lo necesitas!", "es superfluo!".


Hoy, con ese frenesí productivo, la eutanasia resulta un asunto espinoso. Amenábar abrió la caja de los truenos con Mar adentro. Pero quizá ese caso no represente todos los potenciales casos de eutanasia. Hay quien prefiere seguir viviendo, como también hay personas que caen en profundas depresiones, lo cual les conduce a plantearse la muerte de manera temporalmente condicionada. Hay casos como el de Isidre Esteve, que ante el varapalo que le sobreviene inicia una lucha diaria por VIVIR cada uno de los minutos de su vida. Otros desean morir; sin más. Cada cuál ejerce su "libre libertad", o dejémoslo en libertad.

Con todo, lo que está en juego son vidas, por eso los legisladores deben ser visionarios analistas capaces de prever futuras desviaciones o actuaciones ilícitas derivadas de la ley. “Hecha la ley, hecha la trampa”; esperemos que la trampa de esta ley jamás suceda a la misma. La aprobación de la eutanasia podría propiciar sutiles asesinatos indemostrables u homicidios "altruistas" al socaire de la ley. El filme de Amenábar refleja un caso de eutanasia, pero ¿por qué no se filma una película que comunique tan emotivamente casos de envenenamientos forzados, sedaciones sin consentimiento, abandonos, negligencias y demás sucedáneos de la eutanasia? No nos engañemos con ruborizaciones ni corrección política, la imaginación humana no tiene límites, y a la historia me remito.


El tandem eutanasia/modelo socio-económico podría propiciar auténticas aberraciones. ¿Por qué? Pues porque en nuestro modelo productivista, todo aquél no productivo puede ser concebido como un estorbo. Habrá quienes ante ciertas coyunturas familiares se verán tentados a pensar "es tarde y no tengo ganas de darle cuatro cucharadas de caldo, además, su deterioro físico ME hunde, y además, no es agradable para MÍ verle así, babea y a veces se lo hace encima, y, además, yo quería ir en agosto de viaje con MI flamante marido para estrenar el Cayenne, además, dice el doctor que tiene Alzheimer y en cuatro días ni me reconoce. Aquí estamos cuatro días y él/ella ya ha hecho lo que tenía que hacer en la vida" (el tema herencias come a parte). Sería entonces cuando se visualizaría lo bien que se podría vivir sin ese "escollo" a la comodidad: "si la ley ampara la opción, ¿por qué no?". Es cruel, pero no por ello irreal. No nos engañemos, hecha la ley, hecha la trampa; o sino, ¿cómo distinguir entre voluntad objetiva y persuasión sutil?, ¿lucidez mental, malestar con el entorno, o depresión galopante?, ¿“soy un estorbo”= falta de cariño? Por cada caso de muerte objetivamente voluntaria, ¿cuántos otros serán producto de la artimaña indeseable y la sutileza, que por otro lado es difícil de probar? Porque la ley juzga hechos, no intenciones.


¿Es éste el trato que queremos que se otorgue a los más débiles? Claro que no son productivos, pero muy por encima de ese utilitarismo está su dignidad en tanto que ser humano, y su condición de padre, tío o abuelo. Para finalizar tan solo querría recordar una realidad insalvable: en 10, 20 ó 40 años, ese anciano desvalido seremos nosotros. Quizá merezca la pena pensárselo dos veces.

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